Marta y Miguel se atreven con todo,
al pasar por el Lidl y como si de un día cualquiera se tratara
¡les propusimos hacer la compra!.
Y allí estaban los novios: comprando latas de atún,
besándose frente a la cámara frigorífica
y esperando la cola de la caja como si nada...
¿Y el pasillo de congelados?,
¡Mucho más glamouroso que el de la iglesia!.



No hay comentarios:
Publicar un comentario